Hace 8 años, un 27 de abril falleció Jorge Mauricio
Castelán Castro. Con su muerte, no sólo perdí a mi mejor amigo. Perdí un
hermano. Fue una de las personas más generosas que he conocido. Íntegro,
bondadoso. Compartí con él la lectura (¡aún me debes algunos libros viejo!),
viajes (le fascinaba manejar en carretera), la música (más ecléctico él, se
molestaba con mis comentarios puristas sobre comprar discos de los
grandes éxitos de The Alan Parsons Project o Beethoven Greatest Hits, cuando
para mi cada disco era un concepto que debía escucharse completo y no en
recopilaciones), el cine (en CCH nos íbamos de pinta a los viejos cines Godard
y Buñuel que estaban en Satélite), algunas borracheras (como olvidar aquella
que sería sólo una cena porque al día siguiente me iba de viaje. Terminamos a
las 5 de la mañana y ya sólo me dio tiempo de ir por la familia para no perder
el autobús), los conciertos (Pink Floyd, Peter Gabriel, Sting, The Rolling
Stones. Tuvimos el privilegio de asistir a los 2 primeros conciertos de U2 en
México, antes de que se convirtiera en la parafernalia que es ahora). El
gusto por correr y algunas carreras de 10 Km. (en una, casi fuimos directo del
bar a correr. La terminamos).Su hermano Martín era su mayor orgullo y se esforzaba por hacer que tuviera oportunidades que él no tuvo.
Simpatizante del marxismo desde los viejos días en el CCH Naucalpan, no pudo evitar indignarse y sentir cierta decepción cuando Martín llegó un día de la escuela a revisar libros, diccionarios. Al cuestionarlo sobre lo que buscaba, Martin le respondió con una pregunta ¿"tu sabes quien fue Carlos Marx"? Jajaja! No puedo olvidar la expresión de su rostro cuando exclamó: ¡cómo es posible que no sepa quien fue Marx!
Ya no hubo tiempo de compartir con él la era de las redes sociales. Nunca perdió su capacidad de asombro ni su curiosidad, así que seguramente estaríamos escribiendo un Blog juntos y twitteando y leyéndonos en Facebook.
Hermano, extraño las largas charlas contigo, llamar la atención en las mesas contiguas de bares y restaurantes por lo profundo y apasionado de éstas (más de una vez fuimos interrumpidos por un "que interesante"), tu humor muy a lo Brozo. Esas noches bohemias escuchando y cantando a Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén. A la burguesía socialista como solíamos llamar a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Kansas, Led Zeppelin, y tantos y tantos otros que no me dejan olvidarte, porque son parte de mi cotidianidad.
Debido a mi gran respeto y admiración por él, mi hijo, que es su ahijado, lleva su nombre. Si hoy lo viera, se sentiría muy orgulloso de él.
Escribo esto entre las lágrimas que me provocan su ausencia y las risas al recordar tantas y tantas anécdotas.
Sigue descansando en paz hermano. Aquí, entre los que te amamos y aún te extrañamos, sigues y seguirás viviendo, hasta que llegue el momento de reunirnos.