martes, 22 de marzo de 2016

Cuando hablo de amor (Jorge Bucay)

No hablo de estar enamorado cuando hablo de amor, no hablo de sexo cuando hablo de amor,  no hablo de emociones que solo existen en libros, no hablo de placeres reservados para los exquisitos. No hablo de grandes cosas.

Hablo de una emoción capaz de ser vivida por cualquiera, hablo de sentimientos simples y verdaderos, hablo de vivencias trascendentales, pero no sobrehumanas, hablo del amor tan solo como querer mucho a alguien.
Pero que estamos diciendo cuando decimos ¿"Te quiero..."? Yo creo que decimos 'Me importa tu bienestar.' Nada más ni nada menos. Cuando quiero a alguien, me doy cuenta de la importancia que tiene para mi lo que hace, lo que le gusta y lo que le duele...

'Te quiero, significa, pues, me importa de ti; y 'te amo' significa que me importa muchísimo. Y tanto me importa que, cuando te amo, a veces priorizo tu bienestar por encima de otras cosas que también son importantes para mi.

Esta definición conducirá a la plena conciencia de dos hechos: no es verdad que te quieran mucho aquellos a quienes no les importa mucho tu vida, y no es verdad que no te quieran los que viven pendientes de lo que te pasa.
Repito, si de verdad me quieres, !te importa de mí¡ Y por lo tanto, aunque sea doloroso aceptarlo, si no te importa de mi, será porque no me quieres. Esto no tiene nada de malo, no habla mal de que vos no me quieras, solamente es la realidad, aunque sea una triste realidad.
Hay muchas cosas que yo puedo hacer para demostrar, para mostrar, para corroborar, para confirmar o legitimar que te quiero, pero hay una sola cosa que yo puedo hacer con mi amor, y es quererte, ocuparme de vos, actuar mis afectos como yo los sienta. Y como yo los sienta será mi manera de quererte. Tú puedes recibirlo o puedes negarlo, puedes darte cuenta de lo que significa o puedes ignorarlo supinamente. Pero esta es mi manera de quererte, no hay ninguna otra disponible.

Querer y demostrarte que te quiero pueden ser dos cosas distintas para ti y para mí, y en estas, como en todas las cosas, podemos estar en absoluto desacuerdo sin que necesariamente alguno de los dos esté equivocado. Cuando alguien te quiere, lo que hace es ocupar una parte de su vida, de su tiempo y de su atención en ti. Cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuánto le importas.

Yo no creo que el amor sea un espacio de sacrificio. Yo no creo qiue sacrificarse por el otro garantice ningún amor, y mucho menos creo que sea la pauta que reafirma mi amor por el otro. El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuanto estoy dispuesto a sufrir por ti, cuánto soy capaz de renunciar a mí.

A medida que recorro el camino del encuentro, aprendo a aceptar que quizás no me quieras. El afecto es una de las cosas cotidianas que no depende solo de lo que hagamos nosotros, ni exclusivamente de nuestra decisión, sino que, de hecho, suceda.

Sucede o no sucede, y si no sucede, no hay manera de hacer que suceda, ni en ti ni en mí.
Si me sacrifico, me mutilo, y cancelo mi vida por ti, podré conseguir tu lástima,  tu desprecio, tu conmiseración, quizás hasta gratitud, pero no conseguiré que me quieras, porque eso no depende de lo que yo pueda hacer.

No solo no podemos hacer que nos quieran, sino que tampoco podemos hacer nada para dejar de querer.


Jorge Bucay es psicodramaturgo, terapeuta gestáltico y escritor. Nació en Buenos Aires, Argentina en 1949.

Maneja en su obra, un mensaje muy directo a nivel emocional. De escritura clara y lectura sencilla, son libros de superación personal que invitan a la introspección y recuerdan que el poder (ser asertivos), está dentro de cada uno de nosotros.

Algunos de sus libros son:

-  Amarse con los ojos abiertos (2000), en el cual aborda temas de pareja.
-  Cartas para Claudia (1986), en ésta obra utiliza la epístola como recurso narrativo.
-  Cuentos para pensar (199), mi favorito: El Buscador.
-  Déjame que te cuente (205), cuenta la historia de un terapeuta que narra una historia por sesión a Demián su paciente. Cada narración ayuda al joven a encontrar las respuestas necesarias para llevarlo al camino del auto-conocimiento.

lunes, 14 de marzo de 2016

Lo que te diría Dios

Dogma. Idea. Imagen. Palabra. Mito. Leyenda. Concepto. Enseñanza. Fe. Camino. Luz. Amor. Origen. Destino...

Dios representa, para mucha gente, dependiendo de sus creencias, alguna o varias de éstas palabras.

Para mí, la idea de Dios, se acerca mucho a lo expresado por Baruch Spinoza en el siguiente texto.

Deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti.
Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada.
Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo.
Deja de culparme de tu miserable vida. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría.
No me culpes de lo que te han hecho creer. No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño.
Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón.
Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice?
Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte.
No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si ésta fuera la única oportunidad de amar, de existir.
Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar.
Deja de alabarme.
No soy tan ególatra.

Baruch Spinoza (1632-1677), fue un filosofo holandés, autor de Ética, obra en la que dedica un capítulo a Dios.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Relaciones químicas, o alquímicas

Hace unas semanas, en una conversación con una muy querida amiga, salió el tema de las relaciones amorosas. En algún momento coincidimos en que los sentimientos y las emociones en las relaciones están sobrevalorados. Yo comentaba que a veces lo importantes es lo que cada uno esté dispuesto a hacer para que una relación funcione, en función de la certeza que cada uno tenga de lo que puede significar la vida con la otra persona. En ese momento no lo mencione, pero creo que las palabras mágicas para ello son la generosidad y el agradecimiento, tanto la que cada uno puede brindar desde su naturaleza, como la que se demuestre con acciones.
Hoy quiero compartir el siguiente texto (bellísimo), que me encontré en la página de El Rincón del Tibet. Creo que tiene mucho que ver con esa conversación.

Le preguntaron al Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja... y contesto estas hermosas y sabias palabras:
- Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
- Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección.
- La química muere con el tiempo, la alquimia nace a través del tiempo...
- La química ama el envase. La alquimia disfruta del contenido.
- La química sucede. La alquimia se construye.
- Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia.
- La química atrae y distrae a machistas y a feministas.
- La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
- La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.
- La alquimia transforma
"Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro. Que todas nuestras relaciones sanen"

Jai Ma
Tribus Amma
*La primera imagen también fue tomada de la página de El Rincón del Tibet

jueves, 5 de noviembre de 2015

Nuestro Miedo más Profundo

 Nuestro miedo más profundo no es ser inadecuados.
Nuestro miedo mayor es nuestro poder inconmensurable.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos aterra.
Optar por la mezquindad no sirve al mundo,
no hay lucidez en encogerse para que los demás no se sientan inseguros junto a ti.
Nuestro destino es brillar como los niños.
No es el de unos cuantos, es el de todos;
y conforme dejamos que nuestra luz propia alumbre,
inconscientemente permitimos lo mismo en los demás.
Y al liberarnos de nuestro propio miedo,
nuestra presencia automáticamente libera a otros.


Poema de Marianne Williamson, del que Nelson Mandela hizo una adaptación que integró a su discurso como presidente electo de Sudáfrica, en 1994.

sábado, 31 de octubre de 2015

Formula 1

Desde niño me gustaron la adrenalina y la velocidad. Me hice aficionado de la Formula 1 en 1975. La seguía a través de los noticieros deportivos y del ya desaparecido diario Novedades, de donde recortaba las notas y las fotografías para hacer mis álbumes en los lo blocs Scribe para dibujo.
La primera carrera en mi memoria es el Gran Premio de Mónaco que se llevó a cabo un día después de mi cumpleaños número 12, el 11 de mayo de 1975, y fue el austriaco Niki Lauda en su Ferrari quien llegó en primer lugar. No sé si fue por que ganó, o por cómo lo definían los comentaristas deportivos (inteligente, frío, no corría riesgos innecesarios), el caso es que hice de Niki Lauda mi piloto favorito. En mi opinión, un visionario con una gran intuición.
Viví su terrible accidente en 1976 durante el Gran Premio de Alemania en el circuito de Nürburgring y las noticias sobre su carácter, determinación y voluntad, para regresar a los circuitos solo seis semanas más tarde a pesar de que, después del accidente, ya le habían administrado la extremaunción.
Viví también la excitante rivalidad que tuvo con el británico James Hunt, muy bien narrada en la película Rush: Pasión y Gloria (Ron Howard, 2013).
Ante el retiro de Niki Lauda en 1985, y quizás porque tenía las mismas características que éste, Alan Prost se convirtió en mi nuevo piloto favorito.
Así como Lauda tuvo su contraparte en James Hunt, Prost la tuvo en Ayrton Senna, con quien también tuvo una apasionante rivalidad.
Debo confesar que después de ver el documental Senna (Asif Kapadia, 2010), mi visión de ambos  cambió. Prost era un político que era piloto. Senna, un deportista que era piloto. La imagen que tenía de aquel se empequeñeció, y la que tenía de éste, se engrandeció.
Entusiasmado ante la noticia de que se volvería a correr el Gran Premio de México, me dije que tenía que estar allí. De los 7 grandes premios que se corrieron en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez entre 1986 y 1992, asistí a tres. De ellos, el único que me viene claramente a la memoria, es el de 1990 en donde me tocó ver, (al igual que a Lauda en 1975), ganar a Alan Prost, mi piloto favorito, también con la escudería Ferrari. Una experiencia que tuve la oportunidad de vivir con mi hijo Jorge que tenía entonces cuatro años.
Aun recuerdo el olor a llantas quemadas que se percibía al entrar al autódromo, y el estruendo producido por los motores que se escuchaba desde la calle.
Los autos visualmente más espectaculares eran los Lotus-John Player Special, y los Lotus-Camel, de cuando aun había patrocinio de las compañías tabacaleras. Destacaban también por su colorido los Renault-Benetton y, por supuesto, los inconfundibles Ferrari, mi escudería favorita.

Ante el retiro de Alan Prost en 1993, mis ojos voltearon, sin mucho entusiasmo, hacia el finlandés Mika Hakkinen. Los pilotos de Ferrari en esos años tampoco me atraían gran cosa. Mi antipatía por Michael Schumacher, (Lauda fue contratado como asesor técnico en Ferrari. Su primera sugerencia: contratar al alemán), hizo que mi interés en la Formula 1 en los años posteriores fuera más bien tibia.
Ante el retiro de Mika Hakkinen en 2001, el finlandés Kimi Räinkkönen (que éste año corre para Ferrari) hizo que los grandes premios volvieran a entusiasmarme. A la fecha sigue siendo mi piloto favorito.

Sería poético que en el Gran Premio de México 2015, tuviera la oportunidad de ver ganar (al igual que a Niki Lauda en 1975, y a Alan Prost en 1990), a Kimi Räinkkönen con Ferrari.

lunes, 5 de octubre de 2015

El Buscador

La vida en un viaje. Un viaje que podemos convertir en una búsqueda. Una búsqueda que nos lleve a descubrir y a conquistar.

Les comparto, del libro Cuentos para Pensar de Jorge Bucay, el relato El Buscador.

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacía la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir a los lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.

Estaba tapizada de de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada. Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban, distribuidas como al azar entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de ese paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción: “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Ese hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que o contactó con el espanto fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio, y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-No. Ningún familiar- dijo el buscador-
¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, qué lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano sonrió y dijo:

-Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: Cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí colgada en el cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda, qué fue los disfrutado, y a la derecha, cuánto tiempo duro ese gozo.

¿Cómo y cuándo conoció a su novia?
¿Se enamoró de ella?
¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?
¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media?
Y después la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?
¿Y el casamiento de los amigos?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto duró disfrutar de esas situaciones?
¿Horas? ¿Días?
Así vamos anotando en la libreta cada momento. Cuando alguien muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.


Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido...

viernes, 27 de junio de 2014

México gana el mundial (Sueño, ilusión, debraye o pesadilla)


Prácticamente  eliminados, un gol de EU nos dio la oportunidad de ganar el boleto al mundial. No es  casualidad, México está en Brasil 2014 por algo. México está destinado por fin, a ser campeón del mundo. Les daremos a los cariocas su segundo “Maracanazo” . Ah, porque la final será México-Brasil. Si señor!

Que importa la historia. Qué importa que tengamos prácticamente las mismas condiciones que en el mundial de Argentina 78. Esta vez no tenemos jugadores inflados. Esta vez no nos humillarán. Esta vez hay un designio cuasi divino. Esta vez, insisto, cuando la selección no debería estar en Brasil, está  allí  para ganar el mundial de futbol. Vamos, hasta Peña Nieto lo sabe. Nuestro presidente le pidió a la selección traer la Copa FIFA.
Además, tenemos una serie de factores extra futbol que, cual planetas, se han alineado de forma precisa para que los dioses de la mercadotecnia, del rating y hasta de las redes sociales, hagan la sinergia perfecta para lograr el objetivo inusitado.

La pasión narrativa de Toño Rosique, el lenguaje florido y redundante de Luis García, las declaraciones públicas de amor de Christian Martinolli y el sesudo análisis del “Brody” Jorge Campos. Equipo de lujo que, ya sin la sombra acaparadora de talento de José Ramón Fernández, debe brillar aun más y ser un aliciente que lleve a nuestra selección mayor ganar la máxima justa futbolera. Y hablando de Joserra, su regreso a hacer mancuerna con Raul Orvañanos, para beneplácito de los pudientes que tienen TV de paga, será otro estímulo para nuestra oncena nacional.
Tenemos también al máximo apólogo de la verde,”  El Perro Bermúdez y la refinada estridencia de Raoul  “El Pollo” Ortiz, el Baz Luhrmann auditivo.

Verán que “El Gullit” Peña y compañía se esforzarán en anotar, pues sueñan con que sus goles sean narrados, gritados, vociferados,  por estos  próceres de la multimedia
Además tenemos de director técnico al “Piojo” Herrera (ex entrenador del Ame. O sea, ya nos favoreció el arbitraje) quien tiene ya tan resueltos los temas de la estrategia, la táctica y las alineaciones (que digo del quinto partido, ¡de la final!), que se da el lujo de distraerse para defender a su hija del bullying  twittero. Eso es capacidad! Háganse a un lado los Klingsmans, los Kovacs, los Finkes, los Scolaris y demás.

Pero sin duda, el mejor acicate se lo debemos a nuestras autoridades legislativas al empalmar las fechas de los partidos de México con el calendario de las leyes energéticas. Para demostrar que aun con escasos seguidores en sus partidos (los de futbol, no los políticos) ya que la mayoría de los mexicanos se volcará a dar seguimiento a la discusión en el congreso, la verde triunfará. Y ya verán los Penchynas, los Coldwells y las bancadas partidistas, en el triunfo del seleccionado, estará la burla a ustedes. Ellos sí lograrán el resultado deseado. Ellos sí darán alegría al país. Ellos sí nos harán sentir orgullosos de ser mexicanos
Nota: Texto escrito (evidentemente en tono de burla), para un concurso literario días antes de iniciar el mundial de fútbol en Brasil.